Netflix es acusado de mandar mensaje pedófilo por la película francesa “Cuties”

Netflix es acusado de mandar mensaje pedófilo por la película francesa “Cuties”

agosto 20, 2020 0 Por Gloria Féliz

En paralelo al éxito de su modelo de negocio, que sin duda ha modificado la manera de encarar y producir proyectos audiovisuales en el momento presente -y más en un momento en el que los cines funcionan a medio gas y el consumo en casa se ha disparado-, la plataforma Netflix ha tenido que lidiar en los últimos años también con diferentes polémicas a propósito del tema, el enfoque y la supuesta invalidez de algunos de sus contenidos.

Hace unos meses la comidilla fue 365 días, un drama erótico de origen polaco con uncontenido sexual de tono altamente picante y aún más retorcido que ese elogio del sadomasoquismo que es 50 sombras de Grey, y ahora la película que ha hecho arder las redes -con innumerables voces escandalizadas que exigen su retirada de inmediato- es Cuties, una producción francesa sobre un grupo de niñas de 11 años fascinadas con el twerking, y a la que se acusa de mostrar un mensaje claramente pedófilo.

Cuties, que aquí se ha traducido como Guapis, participa de una de las líneas temáticas que más se pueden detectar en Netflix: la que desliza mensajes a propósito del empoderamiento femenino, la crítica a la masculinidad tóxica y otros temas señeros de lo que se conoce como la mentalidad ‘woke’, y que recorren la trama y los diálogos de series de producción propia como G.L.O.W. o Sabrina.

Cuties, en cambio, lleva este enfoque a un terreno mucho más espinoso al proponer que el proceso emancipador femenino puede comenzar en la infancia, y con una temprana sexualización del cuerpo.

Una fuerte reacción en las redes ha clamado con un mensaje compacto: Cuties efectivamente sexualiza el cuerpo infantil y, lejos de tener una connotación feminista, lo que hace es suministrar material para ojos perversos que se excitan con la visión de menores.

Es, por tanto, una película indiscutiblemente obscena y amoral. Sin embargo, no era la intención de su directora, la francesa de origen senegalés Maïmouna Doucouré, que previamente ya había tratado el tema de la infancia en su primer cortometraje, Maman(s), en el que volcaba sus recuerdos en Senegal en el seno de una familia polígama.

En el caso de Cuties, al centrar su trama en la moda del twerking -ese baile de origen caribeño, estrechamente relacionado con el reguetón y el dancehall, que consiste en el movimiento sensual y agitado de los glúteos-, la apuesta era más arriesgada, pues no deja de ser una expresión corporal que siempre ha suscitado polémica.

Desde posiciones liberales, el twerking se defiende como una vía de expresión de la mujer libre que dispone de su cuerpo sin cortapisas; desde otra óptica, no dejaría de ser más que un pavoneo típico del reclamo sexual destinado a excitar la mirada ajena (y masculina, sobre todo).

Que el grupo de protagonistas sean menores añade un matiz delicado, y de ahí que el estreno de Cuties en la plataforma haya sentado mal a un amplio grupo de abonados. En la tarde del 20 de agosto, había más de 550 valoraciones de la película en Google: excepto unas pocas -que la puntuaban con cinco estrellas-, todas sostenían una idea inequívoca: Cuties es una absoluta basura pedófila hipersexualizada, una aberración y una vergüenza dentro del catálogo de Netflix.

No es que el cine nunca haya tratado el cuerpo femenino prepúber -hay una película de Celine Sciama, la ganadora de Oscar en 2020 por Retrato de una mujer en llamas, que trata sobre un grupo de chicas que descubren su atracción sexual en el seno de un equipo de natación sincronizada, titulada en francés Nassiance des pieuvres (2007), y que está rodada con una delicadeza y un toque poético altamente elegante-, pero Cuties, que más se parece a un videoclip de Miley Cyrus que a una película de Agnès Varda, ha metido el dedo hasta el fondo de una llaga con la que, en estos momentos, está en carne viva.